Vivimos en un momento donde los grandes cambios sociales provienen, en gran parte, del componente tecnológico que desprende una aparente deshumanización derivada de esa capa que se nos adhiere al nuestra estilo de vida.

Pero este hecho que nos impregna también nos provoca reacciones, y ante esta progresiva deshumanización y contra más nos «acecha» la robótica y al Inteligencia Artificial (AI) más ansia de «humanizar» marcas, objetos, procesos y personas nos nace.

En este contexto y análisis del cambio, que contrapone dos tendencias, surgen y surgirán cada vez mayores cruces y productos híbridos. Algunos hay que ponerles ahora mucha imaginación y capacidad de «design fiction» para anticiparnos a ese futuro que nos espera pero otros son ya ejemplos que parecen «despertarnos» ante esa realidad.

Algo como lo que ha pasado con esta app que esta «aterrorizando» textualmente la escena social en las redes. Una app, algo «sui generis» para muchos por el revuelo que ha causado, que tiene la capacidad de elevar o por el contrario descender el perfil de un individuo al perfil de cosa, espacio, servicio o producto incluyéndonos como en el resto de plataformas destinada a crear y gestionar opiniones, rankings y juicios validos que nos dan «pistas» a la hora de juzgar, escoger y adquirir, véase un tripadvisor.

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Eso es peeple, un «human tripadvisor, yelp…» compuesto de perfiles humanos que van a ser valorados. Peeple permitirá a los usuarios valorarse entre sí en tres áreas: personal, profesional y románticas.

Inicialmente la idea es que las opiniones se publican sólo con el consentimiento de la persona que está siendo revisado, sin embargo, una futura versión prevista bajo suscripción de pago y llamada “truth license”, y aqui es donde deriva ese «terror», permitirá a los usuarios ver todas las opiniones, incluso las ocultas, el destape o el develo de nuestras «intimidades» está en la calle.

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Más allá de los posibles perfiles falsos, más allá de las posible «puñaladas» que cada uno de a sus aminemigos, más allá de la cuestión ética y la moral en defecto o no que nos provoque la app, esta esa cuestión de fondo con la que abría el espacio, ese análisis del cambio… nos convertiremos en perfiles «cosificados» expuestos en una vitrina 2.0 donde los rasgos más humanos y las emociones desaparecen? o por el contrario el mostrar lo bueno y malo de uno (cosa poco habitual hasta ahora en las redes) nos convierte en más personas?

Por tanto, qué conclusiones obtenemos de este arma de doble filo? la tecnología se humaniza o lo humano se tecnifica? Somos capaces de admitir nuestros propios defectos delante de «todos» como pedimos a las marcas que se capaciten… el ambito social 2.0 ha abierto una amplia ventana donde lo bueno y lo malo de cualquier «personalidad» (marca o individuo) conviven, por otro lado la tecnología de por si, está desprovista de sentimientos que el individuo necesita, esto eleva el concepto de lo humano al punto en el cual nosotros mismo tendremos que admitirnos lo que ya hace tiempo demandamos a esas «marcas humanas»…. que “la imperfección es asumida y aceptada”.

Llegará un día en que el error tendrá valor, será un signo de «humanidad»…

#parapensar